La jerarquía se crea utilizando diferentes variables visuales, como la situación en la página, el tamaño y la forma de los elementos, la tipografía, el color, las imágenes, etc.
Según se dispongan y presenten en la página tendrán un mayor o menor peso visual, es decir, captarán más o menos la atención del usuario. Por esto, un buen diseño hará que los elementos que tengan más peso visual sean los que más relevancia tengan y que los componentes más importantes sean los más destacados visualmente.
Una jerarquía adecuada tiene importancia desde el inicio mismo del proceso de percepción de la página. El usuario, nada más al aterrizar en ella, ve primero grandes masas o áreas uniformes, según su color, textura, luminiscencia, etc. Después distingue regiones o grupos de información similares entre sí. Finalmente comienza a distinguir los detalles y empieza a leer textos y frases concretas. De aquí la importancia de dirigir la atención y la secuencia de captación de los usuarios desde el principio, utilizando una jerarquía visual clara.
Con el objetivo de evitar la sobrecarga informativa, en el diseño de cada interfaz se debe tener en cuenta el comportamiento del usuario en el barrido visual de la página, distribuyendo los elementos de información y navegación según su importancia en zonas de mayor o menor jerarquía visual - por ejemplo, las zonas superiores del interfaz poseen más jerarquía visual que las inferiores-.
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